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| Playa
del Carmen, a 26 de agosto, 2006.- Un mail forwardeado hace tiempo
hablaba sobre lo injusto de la vida y señalaba que el orden
de las cosas debía ser distinto, pues sería mejor
si se empezara la vida siendo un anciano, para ir rejuveneciendo
poco a poco hasta llegar al final de los días como un pequeño
feto en el interior de nuestra madre y ahí morir en medio
de un orgasmo. |
Nuestra
portada:

María
Justiniano sonríe a la cámara tras presentar su
receta del Relleno Negro. CONCEPTO: Así
si vale la pena llegar a viejo: sonriendo, bailando, cocinando
y conviviendo con los demás.
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Pero
las cosas no son así, y el final de la vida humana termina
en ese periodo de vida que cambia de nombres según lo indique
la corriente social más actual: ancianidad, tercera edad,
vejez, o como sea, lo cierto es que el nombre no cambia la realidad
de esta edad, sus problemas y sus retos.
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