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El
año pasado se registraron 28 tormentas de las cuales 15
se convirtieron en huracanes, siete de ellos de categoría
mayor, convulsionaron la cuenca del Atlántico norte durante
siete meses.
El 2005 superó al hasta entonces invicto año de
1933, al tener el mayor número de tormentas con nombres
pues, por primera vez se agotó la lista de 21 nombres que
cada año se utiliza para bautizar a estos fenómenos
meteorológicos y se tuvo que recurrir al alfabeto griego
para nombrar a seis tormentas.
La
temporada de huracanes del año pasado, fue también
más larga de lo normal, pues la última tormenta
tropical del 2005, “Zeta”, se formó al finalizar
el año, un mes después de terminar la temporada
y se desintegró hasta principios del 2006.
Pero sin duda, uno de los mejores números del 2005, fue
que con sus 15 huracanes, rompió el récord de doce
ciclones impuesto en 1969.
El 2005, se llevó también la satisfacción
de haber logrado la expulsión de tres nombres de la lista
que cada año se utiliza para las tormentas tropicales,
pues Katrina, Stan y Wilma, serán nombres que nunca más
podrán ser usados para referirse a este tipo de fenómenos
debido al feroz comportamiento mostrado el año pasado.
Según los meteorólogos, el intenso movimiento de
2005 se debió a que el Atlántico está en
una fase de hiperactividad ciclónica que podría
abarcar entre diez y veinte años.
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