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la urgencia de legitimar, los tontos con iniciativa han recomendado
al señor Calderón hablar de la disposición
de negociar con todas las fuerzas y hasta formar un gobierno de
coalición. Esta postura –además de filtrar la añoranza
de las concertacesiones tan magistralmente operadas por el jefe
Diego- enfrenta en sí misma muchas dificultades ¿Tendrá
el país la capacidad de cumplirle a cada cual sus deseos?
¿Querrá Andrés Manuel co-gobernar con los panistas?
¿Nuestro régimen constitucional –no parlamentario
hasta ahora- admitirá esta figura extrapolada de otros sistemas
jurídicos? ¿Qué validez a sus aspiraciones
personales pretenderán los tránsfugas, a la luz de
tales transacciones?
En un ambiente de enfrentamiento feroz –azuzado en buena medida
por los medios- en el cual los contendientes se han trabado en luchas
mortales trayendo de los pelos a la misma democracia; sólo
los incautos pueden dejar de ver el único real intento detrás
de tanta palabrería: hacer valer la posición dominante
de un grupo de pseudo políticos quienes en su oportunidad
–unos por seis años y los otros por nueve- en realidad no
tuvieron el poder, ni lo tienen, ni mucho menos lo ejercieron; porque
eso, el poder, sin importar el disgusto de quien tenga la piel sensible
sigue estando en otro sitio. Son dos los factores claves de la incertidumbre:
el primero se relaciona con el árbitro, que como en el mundial,
está dejando correr la bola ¿ocurrirá como
en Italia, donde inmediatamente después de la coronación
del campeón saldrán a luz todas las corruptelas de
jugadores y equipos ahora lanzados a la segunda división?
Y mientras el Tribunal electoral no da luces, el segundo factor
para impedir una lectura clara a los acontecimientos es el silencio
priísta. ¿También el tricolor está invitado
a la negociación? ¿Qué significa la tersa aprobación
del ex gobernador Beltrones como coordinador de la bancada senatorial?
¿Correrá igual suerte el ex secretario particular
de la presidencia para la coordinación de esta bancada en
la cámara de diputados? Lo que sí llama la atención
es que los priístas parecen no querer jugar ya nada ¿será
que los únicos jugadores eran los que se fueron? Y más
aun ¿Los que se fueron eran realmente priístas? Negociar
para legitimar, en el contexto de un nuevo Papa con posibilidades
de regresar a México aunque sin el matiz de Juan Pablo II
y con una iglesia que ya ha logrado la restitución anhelada,
concertar a la luz de un pacto de Chapultepec impulsado por los
más ricos, frente a la ausencia de horizonte de millones
de desposeídos ajenos al TLC, los acuerdos de Washington,
el Banco mundial, el G8 y hasta las consecuencias de tratados internacionales
vinculados con la riqueza petrolera del Golfo de México cuyas
donas geográficas le dejaron la mejor parte a nuestros vecinos
del norte.
Se dice que son los suizos los mayormente preocupados por el desenlace
de esta contienda y es que entre los Corleone y las otras mafias,
el dinero de México podría no beneficiar a sus banqueros,
más aun con la posibilidad de que la geopolítica mundial
de un giro de 180 grados justo por el enfoque dado por el amigo
de Fox y de otros ilustres ciudadanos, al tema del petróleo
quien ha llevado las luces de guerra, a las fronteras rusas y europeas;
lo cual en la agenda internacional coloca nuevamente la capacidad
atómica vigente, tanto en el medio oriente como en Corea,
India o China. Cuestión harto delicada para un ganador latinoamericano
ansioso de negociar, a sabiendas de que seguimos siendo el patrio
trasero. 17 de julio, 2006
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