Opinión

 

Perdona SHCP fraude de AHMSA
Por Lilia Cisneros

www.cocuac.org.mx

Ni los miles de años de civilización, ni los espectaculares avances científicos y tecnológicos han podido erradicar la esencia depredadora inmersa en la parte animal de lo humano, convertida en autodestrucción por el monopolio extremo de la capacidad de matar, ya no en manos de grupos nacionales o étnicos sino de una camarilla transnacional cuyo cinismo llega al extremo de promover la condena mundial de la aberración de Hiroshima y Nagasaqui sólo como un elemento distractor de la destrucción permanente ocurrida en enfrentamientos continuos en toda la geografía del planeta. ¿A quien conviene centrar el dolor y miedo de la raza humana en el recuerdo de la bomba atómica cuando el peligro inminente de este siglo se centra en el potencial destructivo de las armas químicas y biológicas? ¿Por qué los medios de comunicación gastan tanto en informar sobre lo ocurrido hace 60 años, omitiendo dar cifras de los millones de muertos acumulados en estas mismas seis décadas en Corea, Vietnam, Servia, medio oriente, América Latina y Africa? ¿No es verdad que sólo en la guerra interna entre tutus y tutsis falleció un millón de personas y cerca de 5 millones emigraron a otras latitudes huyendo de la muerte? ¿Cuántos deben seguir muriendo en Irak, Irán o Palestina, únicamente porque alguien decidió que en ellos habitan personajes del eje del mal? ¿Habrá algún sobreviviente que pueda dar en el futuro las estadísticas de los muertos, derivados de experimentos con sustancias de toda índole arropadas en la manipulación genética del maíz y de cuanto ser vivo se les antoje clonar o modificar?

Y es que más allá de la duplicidad del discurso de los poderosos –porque a fin de cuentas cada cual escucha lo que le conviene oír- lo cierto es que la economía de la guerra resulta rentable para unos pocos cuya insensibilidad les impide considerar el interés de la gente; y para desgracia del futuro de la humanidad el modelo se replica aun en los niveles inferiores como resultado de la ignorancia y la mediocridad generalizada. Hoy por hoy el recuerdo manipulado de la guerra sucia en México se utiliza para impedir un análisis serio de un presente con presos –estudiantes e indígenas en su mayoría- acusados de delitos tan o más absurdos que la derogada disolución social, periodistas muertos, gente pensante excluida del ámbito laboral y una niñez desnutrida y enferma sin más esperanza que la caridad diseñada para lavar las culpas de los acaparadores de la riqueza.

¡Vamos por Coyoacán! leí ayer en una barda del PRD y recordé el discurso desaforado del actual jefe delegacional en mítines de acarreados de esta ancestral zona de una ciudad que languidece en medio de la basura, la inseguridad, el narco-menudeo simulado tras un ambulantaje disfrazado de justicia social. ¿Este grito de guerra en favor del candidato a la jefatura de gobierno de un ex presidente cuyo nombre se omite, es la popularización de las lecciones aprendidas por toda una generación de latinoamericanos en las universidades del norte del planeta? ¿Por qué los ejercicios democráticos deben culminar en enfrentamientos estériles que a nadie benefician? Perdido entre el cúmulo de notas rojas sobre muertos en la frontera norte, guerras entre criminales que lo mismo actúan en Michoacán que en guerrero o Tijuana se nos recetó un reportaje sobre la farsa de los triunfos de un diputado eco-pugilista, quedando también fuera de las ocho columnas la declaración de quienes desde el espacio, vieron a la tierra en estado de desastre y; lo cierto es que mientras unos van por todo, las bases de convivencia y civilidad están completamente rotas, porque la capacidad de disentir dejó de ser impulso para el progreso y sólo se utiliza como arma de destrucción del otro, en un contexto en el que muy pocos deparan en que todos, a fin de cuentas somos eso: El Otro

 

 

   
 

 

 

Esta página y su contenido está protegido por la ley 11.723

Sitio desarrollado por frasesfunestas

Copyright © 2005

1